A las 14:00 llegamos al refugio Poqueira donde estaríamos todo el día descansando, e incluso en principio haríamos noche dentro del refugio calentitos.
Pero no avía camas suficientes, amablemente nos ofrecieron dormir dentro pero sin camas, pero decidimos dormir fuera del refugio al raso, para así hacer compañía a nuestros perros. Una noche muy fría que deseábamos acabase pronto.
A las 7 desayunamos, preparamos para el frio de la mañana y nos ponemos en marcha a la cumbre del Mulhacen. Para esta subida utilice los crampones prestados por Joaquín y enganche en mi mochila los crampones que traía de casa que me dejo mi maestro. El comienzo de la subida fue fantástico pero con el paso de las horas se hizo más dura cada vez, la subida se produjo por las escalpadas paredes de nieve dura de detrás del refugio ese era nuestra ruta. La llegada a la cumbre se produjo sobre las 13:00 hacia sol y viento frió.
Una vez hechas las fotos de rigor y dispuestos a descender por el rio Mulhacen que sería más fácil y menos cansado me di cuenta que “avía perdido un crampón de los enganchados en la mochila”. Mi hermano y yo en vez de seguir la bajada planeada nos precipitamos solos por las inclinadas paredes por donde subimos con la intención de encontrar una aguja en un pajal. Se hizo bastante peligrosa la bajada y desconcertantes por no encontrar el crampón. Pero cuando menos lo esperábamos y ya aviamos perdió la esperanza de encontrarlo vimos brillar algo en la nieve y efectivamente estaba allí. Una vez en el refugio descansamos un poco y seguimos en dirección a Capileira donde teníamos los coches.









