Cuando vemos las montañas sobre el horizonte, recortando un cielo celeste...
¿Que sentimiento nos lleva a querer estar ahí?; ¿Querer subirlas?; ¿Aventurarnos en ese ambiente imponente y majestuoso, muchas veces peligroso?
La belleza, el silencio, el esfuerzo físico. Nos sentimos atraídos por la exaltación de la vida; es probable que esto se deba a una corriente emocional que fluye en nuestro interior, difícil de expresar en palabras. Es el sentimiento de cercanía con nuestra propia mortalidad.

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